Clases de Yoga

Desde pequeña mi medio de expresión natural fue el baile, ese movimiento a través del que se pinta un espacio con sensaciones, emociones y mil cosas más que no podía expresar a través de la palabra.

“Inspiración hecha movimiento”

Cuando la meditación formó parte de mi vida surgió esa unión lógica con el yoga como esa expresión de la meditación a través del movimiento y de las diferentes posturas (los asanas). Al contrario que sucede en muchas ocasiones, el yoga llegó para mí después de la meditación y siempre lo entiendo y vivo como una meditación en movimiento.

Me formé como profesora de hot yoga con la escuela Evolation en la que Mark Drost y Zefea Samson se encuentran a la cabeza de un equipo de espléndidos profesores. Rápidamente sentí esa conexión con un lugar interior, el mismo que se abre con la meditación y el impartir clase me da la oportunidad de compartirlo con los alumnos que asisten.

Yoga

Foto cedida por Californian Hot Yoga

Más tarde me formé con José Luis Cabezas y Godfrey Deveraux en yoga dinámico con los que aprendí a dar una mayor importancia a la sensibilidad, a la escucha atenta del cuerpo como herramienta para profundizar, y como base de todo lo que surge, la respiración.

Se trata de un yoga fluido, terapéutico, la auténtica escucha atenta del momento presente siguiendo la pauta de tu respiración, siendo amable y sensible en el desarrollo de cada sesión. Es un entrenamiento en el que aprendes a aceptar el momento tal y como es, en cada asana, igual que en tu vida.